Fue un jueves por la mañana, llevabas esa camiseta de Dartmouth que te queda tan bien, esa que tiene un agujero. Te habías lavado el pelo y olía como, a flores, lavanda creo, por el acondicionador. Yo llegaba tarde, dijiste que nos veríamos luego. Te acercaste a mi, te apoyaste en mi pecho y me besaste. Un beso rápido, de los normales, como si fuéramos a hacerlo el resto de nuestra vida. Seguiste leyendo el periódico y yo me marché. Ese fue el último beso.
-Dos años atrás.