Nuestras intenciones son siempre puras.
Queremos hacer lo correcto pero también deseamos extralimitarnos.
Corremos el peligro de llevar las cosas demasiado lejos.
Nos dicen que no causemos daño mientras nos enseñan a abrir con cuchillos.
Asi que, hacemos cosas cuando debimos no haberlas hecho porque
cuando no hay problemas nos cuesta admitirlo, no hacer nada, cuesta
admitir que en realidad estamos asustados.