Cada día pasa más lento, cada día es más aburrido.
Me estoy agobiando hasta en mi propia habitación,
ese que era mi lugar sagrado, mi rincón favorito del mundo,
a excepción de los callejones oscuros de Londres
por los que me gustaria pasear tranquila.
Es increible que haya sido capaz de agobiarme hasta aquí,
no puedo encerrarme, escuchar la música a tope y ponerme a leer.
Ya no puedo.
Mi casa se ha vuelto un manicomio en el que poco a poco todos los
que estamos internados, empeoramos por momentos.
¿Ha esto se va a reducir todo?¿A aguantar, respirar y aburrirme?
Eso es lo que tengo pensado aparte de escapar lejos.
De momento espero que las cosas no empeoren por aquí,
porque la única perjudicada seré yo.