¿Por qué es tan complicado olvidar? Porque nadie se levanta por la mañana
queriendo a alguien y deja de quererle a la hora de la siesta. Y me da igual lo
que me digas, sé que te sigo queriendo.Y en el fin del mundo todo se magnifica. Me equivoqué y créeme cuando te digo
que la culpa me está matando. Me mata. Perdona por haberte tratado como si fueras solo un capricho, cuando sentía y
sabía que no era así. Te lo repetí, tantas veces a lo largo de ese frío enero.
Tantísimas veces. Enero y febrero me marcaron. No por aquella nevada, ni por
aquella lluvia, ni el viento ese horrible que había aquel día. Me marcaron.
Pero como todo.
Y, como en el ojo de un ciclón, ojalá parara de llover.