-Vale, cielo, muy bien.
Puedes pedir consejo a los demás, rodearte de gente de confianza.
Pero al final la decisión es tuya, solo tuya.
Cuando llega el momento de actuar y estas solo,
entre la espada y la pared,
la única voz que importa es la de tu cabeza.
La que dice eso que seguramente ya sabías, la que casi siempre tiene razón.