Quiero soñar todas las noches con él.
Acariciarle los labios con la yema de los dedos. Acurrucarme en sus brazos.
Como si fueran torres, esas que solían protegerme de dragones y brujas.
Quiero tenerle cerca, continuamente.
Solo para admirar esa sonrisa, que tanto odia y que tanto me gusta.