¿De qué sirve arreglar las cosas si al final, todo se jode?
Por una cosa o por otra, por una persona o por otra.
Es la pregunta del día.
Bueno, a lo mejor no todo.
Solo tengo que mirar a mi alrededor, observar.
Solo tengo que ver a la chica de melena larga y morena.
Casi siempre planchada.
Con nariz respingona, ojos marrones que,
de vez en cuando, te observan con detenimiento.
A veces, le puede la vergüenza, y sonríe.
Ella, casi siempre seria, a veces sonriente.
A veces, le puede la vergüenza, y sonríe.
Comprensiva, arrebatadora, con poquisísimos defectos,
por no decir ninguno.
Un ejemplo de que no todo se estropea,
a lo mejor con el tiempo, nos distanciamos.
No, no lo creo.
La quiero tener siempre, que sé que es una palabra muy grande pero oye,
me gustan los retos, ya lo sabes.
Además, la tengo hasta en la sopa, literalmente.
Dos minutos.
En los que hasta el hombre de la parada nos hizo reir.
En los que los silencios, nos hicieron llorar.
Solo dos minutos en los que me di cuenta de que cada día, te quiero más.
