Tenia que elegir, podía bajarme de la pasarela y dejar que la modelo que llevaba dentro muriera de vergüenza, o levantarme con todos mis fallos y seguir. Y eso fue lo que justamente hice yo. Porque cuando las personas tropiezan y se caen, vuelven a levantarse y no se rinden.
Y resultó que ese pequeño acto hizo que tres personas se mostraran tal y como son, perfectas, a su manera.
Guarde en un cajón esa modelo y volví a ser la persona alocada y alegre que soy.