Queridisima Elena:
Al verte hoy, al verte ayer, se me ha removido algo en mi interior, no sé por qué. Y que haya pasado todo lo que haya pasado y que aun así, a las 10 hayas venido.
El verte en la rotonda de las coliflores, el gritar, el venir corriendo, el abrazarte y llorar.
Eso vale, la pena. Aunque esté como una puta mierda. Pero vale la pena.
Porque si, estoy como una puta mierda. Ahora y mañana. Y no sé cuánto tiempo más.
Pero Manu me ha acaba de decir, todo ha quedado en la mierda.
Es así, no por lo de Carlos, ni por lo tuyo con Pablo. Si no porque estamos otra vez solas, tu y yo.
De momento, todo lo arreglará el tiempo querida.
Además, siempre quedarán nuestros abrazos, besicos y momentos en los que no paramos de reir.
Porque de sonreir se trata, de sonreir nosotras dos.