No me siento bien, después de lo de hoy, no. No me apetecía escribir, pero se ha ido y la inspiración ha venido sola. Tres días sin llorar. Ya tocaba hoy.
Todos tenemos alguna vez un pesar enorme, cada uno lo encaja a su manera.
No solo sentimos pesar por la muerte, también por la vida, por la perdida.
Carlos, cuando nos preguntamos por qué a veces todo es un asco, por qué duele tanto, debemos recordar que todo puede cambiar en un instante. Así es como tenemos que seguir viviendo. Recordándolo. Cuando te duele tanto que no puedes respirar, así sobrevives .
Recordando el día en que, sin saber cómo y aunque parezca imposible, no te sentías así.
No te dolerá tanto. Se detiene la hemorrágia.
El pesar le llega a cada uno a su hora, a su manera. El dolor le llega a cada uno a su hora, a su manera.
Lo mejor que podemos hacer, lo mejor que cada uno puede hacer es estar como estamos.
Lo peor del dolor es que no puedes controlarlo.
Lo mejor que podemos hacer es sentirlo cuando llega y liverarnos de él cuando podamos, como sea. Llorando.
Lo peor es que cuando crees que lo has superado, vuelve otra vez y cada vez, te deja sin aliento. Sin respiración, sin corazón.
Todo pasa Carlos, eso espero.
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